Un principe casi valiente

beso rana jpg Muchos son los relatos, cuentos y fábulas que han intentado aclararnos cuales eran las cualidades que debía tener un hombre para saber sin duda alguna que estabamso ante “ un principe valiente”.
Antes de empezar es mejor prevenir ya que no todas las mujeres saben que el príncipe azul destiñe asi que cuidado con la manicura chicas .
Para Resetta Forner existen muchas maneras de detectar si estamos ante un caballero de armadura demasiado oxidada o un principe valiente , la principal es por su estupidez intelectual. Te cuento lo que entiendo por ello. Por estupidez intelectual me refiero a:

1. Cuando él te pregunta por tu sueldo y profesión para valorarte en función de cuánto ganas y de tu posible o ausente prestigio.
2. Se siente inferior o superior a ti en función de tu inteligencia, prestigio profesional, sueldo, cuenta bancaria, edad, apellido, estatura física, conocimientos, títulos académicos, etcétera.
3. Cuando, en función del barrio donde vives, decide si eres una chica «correcta» o no, esto es, presentable a su familia, amigos, círculo social…
4. También entra en el territorio de la estupidez intelectual (equivalente a diadema floja) pensar que por tener una, dos o varias carreras universitarias se es de mejor calidad humana.
5. Cuando tiene en cuenta la procedencia social, según la cual se poseen o no ciertas características. Mi abuela, una reina maravillosa, solía decir que «más vale persona que bienes», pues opinaba -basaba su opinión el conocimiento que proporciona la prueba empírica- que el dinero va y viene en la vida. Te recuerdo que ella solía decir: «Castillos muy altos han caído».
6. Te valora basándose en tu belleza física, titulación académica, prestigio profesional, etcétera, pero pasa de tu alma y de tu corazón.
7. Te rechaza por tu edad cronológica o similar estupidez oxidada, porque relaciona edad y nivel de madurez existencial. O porque relaciona la edad con la variable «formar familia, léase, tener hijos para él», o con el que algún día en el futuro se te vea «mayor» que a él…
8. Sólo te ve como una «fábrica de niños», ama de casa y/o acompañante de puestas de sol, viajes y salidas con amigos.
9. Te trata como si fueses lerda, incapacitada, ciega, mema, gili, desvalida, y con la neurona y la dignidad ausentes…
10. Se mofa de ti porque crees en -según él- «asuntos esotéricos», léase el alma y demás.
11. Se las apaña muy bien para argumentar que él es más que tú simplemente porque tiene un doctorado y te presenta a gente de postín intelectual…

Algunas mujeres, por no estar solas o por lo que sea, les siguen el juego a los caballeros de armadura oxidada:

1. Les hacen de mamás -muchos aún no tienen resuelto el conflicto psicológico-emocional con la madre-; necesitan a una mujer que les cuide.
2. Les hacen de amigas fieles con derecho a cama olvidable -obviamente, para ellas-, prestándose al juego de «nos vemos cuando nos apetece». La verdad sea dicha: le apetece más a él que a ella, pues ella estaba esperando ansiosa su llamada. Apenas él le propone algo, ella se tira en plancha a decir que «sí». Pero no existe ningún tipo de compromiso, ni lo habrá. y se prestan y transigen con el juego porque albergan la secreta esperanza de que algún día la historia cambie y vaya a más: «Se comprometa conmigo y tal vez nos casemos…».
3. Les hacen de cocineras maravillosas. ( «Le conquistaré por el estómago y le nublaré el corazón con los mimos, haciéndole ver el hogar tan fantástico que puede tener conmigo, y que yo soy la madre ideal para sus hijos…»)
4. Se rebajan la inteligencia. («No le mostraré cuán inteligente soy ni mis dones para que no se sienta amenazado…»)
5. Se hacen las necesitadas: esconden la proactividad, lo valientes, decididas, emprendedoras, fuertes y capaces que son, todo con tal de que no se asuste y salga huyendo de su lado…

Mujeres: si algo o todo de lo antes relatado os resulta familiar y es la base de vuestra relación con un hombre, ¡daos por muertas! (Emocionalmente hablando.) Ya podéis ir olvidándoos de la corona de por vida.

Estas tipologías de HOMOS sapos-sapetes-sapones ( = caballero de armadura demasiado oxidada ) NUNCA se convertirán en príncipes por mucho que les beses. Así que si te encuentras con un caballero de armadura oxidada sal corriendo y si necesita tres en uno ya se la echara el mismo.
El siglo 21 ha traçido un dilema el de tener que escoger entre pasarse la vida seduciendo a damiselas de floja diadema sin dejarse atrapar por ellas, esto es convertirse en HOMO ESCAPATUS, o por el contrario en HOMO ATRAPATUS, esto es, dejarse atrapar por algunas de esas damiselas de las que huyen con tanto ahínco como, asimismo y paradojicamente, tratan de seducir sin pillarse en el compromiso.
¿Por qué?
Según los sociólogos, los hombres del siglo pasado no tenían otra opción que casarse si querían tener sexo…seguro, y en aquello época “seguro” no equivalía a “libre de riesgos de enfermedades y contagios varios”, sino a poder tenerlo, aunque fuese de Pascuas a Ramos, o de Higos a Brevas, u olímpicamente –que viene a ser el equivalente a “cada cuatro años.”
Pero, los tiempos cambiaron, y con la píldora anticonceptiva llegó la revolución sexual de la mujer, la cual se quitó de encima el sostén, el cinturón de castidad y todo “elemento opresor” que le vino en gana. Y, creyendo que con ello había conquistado la ansiada liberación femenina pretendió seguir casándose como si nada hubiese ocurrido.
Pero ya se sabe, un seísmo es un seísmo, y después de uno como el que asoló San Francisco en el lejano 1929, ya nada volvió a ser igual en el panorama de las relaciones amorosas.
Mientras ellas estaban afanadas en disfrutar de su recién estrenada libertad, al tiempo que se confundieron a sí mismas -puesto que liberación sexual no es igual liberación femenina-, confundieron a propios y extraños, y entre ellos a los hombres. A estos últimos les enseñaron que ya no hacía falta pasar por la vicaría para obtener sexo.
Italo Calvino nos habla de un caballero inexistente para el cual la armadura lo es todo a la hora de distinguir un principe valiente. Orlando Furioso de Ariosto es una armadura blanca que no encierra a un hombre ni a ser viviente alguno. Agilulfo declara existir únicamente debido a su amor y respeto por las normas de la caballería y por el fervor de su servicio al rey o bien podria ser su reina.

En resumen :

chicos nunca más permitaís que os talchen de “sapo” por no ajustaros a las expectativas de esa mujer que un dia se cruzó vuestras vidas.

Chicas no os fieís tanto en las aparencias a veces una armadura no lo es todos bien porque este oxidada y en desuso o bien porque en su interior no haya nada sino una armadura.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s